Salud&Bienestar

Hablemos de Salud Mental

11 Jul, 2025

La salud mental no es solo un diagnóstico

Así, sin vueltas. Hablemos de salud mental, de eso que muchas veces evitamos, disfrazamos o minimizamos. Porque si hay algo que se ve cada día —en los pacientes, en los docentes, en las familias, en los niños, en uno mismo— es que cada vez nos cuesta más sostenernos.

Por Mg. Mariana Fernández​Neuropsicóloga y Psicopedagoga

Estamos agotados, sobrepasados, corriendo detrás de algo que no sabemos bien qué es. Nos duele, pero no lo decimos. O lo decimos con el cuerpo: insomnio, ansiedad, mal humor, dolores sin causa, lágrimas que aparecen sin pedir permiso.

Hablemos de salud mental. Durante mucho tiempo, hablar de salud mental fue casi un acto de rebeldía. Hoy se habla más, sí, pero… ¿hablamos de verdad? ¿O repetimos frases hechas? ¿Nos escuchamos realmente? ¿O seguimos respondiendo “todo bien” aunque por dentro estemos cayendo a pedazos?

Vivimos funcionando en modo automático. Esforzándonos por cumplir, por aparentar normalidad, como si lo importante fuera sostener la imagen de que todo está en orden. Pero no lo está. Y eso no es una tragedia, es una oportunidad. Una oportunidad para frenar, mirar hacia adentro, pedir ayuda, conectar.

Porque la salud mental no es solo un diagnóstico. Es cómo nos sentimos al despertar, cómo atravesamos un día difícil, cómo nos hablamos, cómo nos tratamos. Es permitirnos estar mal sin culpa, es encontrar calma en medio del ruido.

Nombrar lo que duele, escuchar lo que se calla, y frenar antes de rompernos es hoy un acto de humanidad.

Hoy vivimos exigidos, acelerados, hiperconectados… y, paradójicamente, profundamente solos. En esa carrera, se pierde algo esencial: el registro. De cómo estamos, qué necesitamos, qué nos está diciendo el cuerpo. De qué nos gritan las emociones.

Desde las neurociencias lo sabemos: el estrés crónico no es inocente. Vivir con el sistema nervioso en alerta constante afecta la atención, la memoria, el estado de ánimo, el sistema inmune. No dormir bien no es un detalle. No poder parar no es un logro. El cerebro necesita descanso, vínculo, seguridad, movimiento, silencio.

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Y más allá de lo científico, lo sentimos todos los días: estamos llegando al límite.

Por eso, hablar de salud mental no es una moda ni una debilidad. Es una necesidad urgente. Es cuidarnos, prevenir, construir humanidad, darle lugar a lo que sentimos y no decimos.

Muchos llegan a consulta diciendo: “no es tan grave”, “seguro se me pasa”, “no quiero exagerar”. Porque aprendimos a aguantar. A rendir. A no molestar, no sentir. Pero todos, absolutamente todos, cargamos con algo que duele. Y cuando esa carga se comparte, aunque sea un poco, se vuelve más liviana.

Cuidar la salud mental

La salud mental también se cuida en lo cotidiano: en cómo nos hablamos, en darnos lugar, en aprender a decir que no, en respetar el cuerpo cuando pide pausa, en pedir ayuda sin vergüenza. Y se cuida también desde lo colectivo: en cómo criamos, en cómo enseñamos, en el tipo de vínculos y entornos que promovemos. Porque no todo es responsabilidad individual: vivimos en un contexto que muchas veces enferma.

Por eso, hablar de salud mental es también hablar de derechos, de inclusión, de políticas públicas, de acceso real.

Ojalá esta columna te recuerde algo esencial: no estás solo. No estás sola. No estás roto. Estás atravesando algo. Y hay forma de salir. Hablemos. En casa, en el trabajo, en la escuela, en terapia, con nosotros mismos. Hablemos sin vergüenza, sin filtros, desde la verdad. Porque cuando algo se nombra, empieza a transformarse.

Ojalá estas palabras sean una invitación: a frenar, a sentir, a cuidar, a vivir con más conciencia. Y ojalá empecemos —de verdad— a hablar de salud mental !

Mg. Mariana Fernández | Neuropsicóloga, Especialista en Neurodesarrollo y Autismo | @neuroparedes