Punta del Este, el verano, la familia y el arte
Desde muy pequeña Sofía Balut Páez demostró un talento innato para las artes. Criada en el seno de una familia que la rodeó de color y de libertad creativa, transitó un camino de profunda exploración artística, destacando notablemente en la expresión cubista.
Actualmente, desde su estudio ubicado en Barcelona, la artista contemporánea continúa explorando nuevos horizontes, desafiando y evolucionando constantemente. Revista Clap! conversó con Sofía en su casa de Punta del Este, lugar que la recibe cada verano para conectar con las raíces, con el mar, y con las puestas de sol en Casapueblo, los mejores atardeceres del mundo.
Comencemos por los reconocimientos. Tu obra ha logrado captar la atención de un público global, ¿Qué significan estos logros para ti y cómo se reflejan en tu evolución artística?
Cada uno de esos hitos los vivo con mucha gratitud y también con una profunda responsabilidad. Participar en ferias como Art Fair Paris o exponer en espacios tan simbólicos como el Museo Europeo de Arte Moderno o el Louvre no es solo un reconocimiento externo, sino una confirmación interna de que el camino que elegí es auténtico.
Siento que esos espacios me empujaron a ser más honesta conmigo misma, a profundizar en mi lenguaje, a animarme a obras de mayor escala y a una narrativa más consciente. Mi evolución artística está muy ligada a perder el miedo, a confiar más en mi voz y a entender que el arte, cuando es verdadero, trasciende fronteras.


Contanos sobre el proceso creativo. ¿Qué te inspira para comenzar una nueva pieza? ¿Cuáles son tus “musas”?
Mi proceso creativo nace casi siempre de una emoción. No empiezo desde la forma, sino desde lo que estoy sintiendo o transitando. La vida misma es mi mayor fuente de inspiración: la maternidad, los vínculos, los silencios, los cambios, la energía de los lugares.
Mis musas son reales y simbólicas a la vez: las mujeres, mi linaje familiar, mis hijas, la naturaleza, el mar, la espiritualidad. Pinto desde el cuerpo y desde el alma, como una forma de traducir lo invisible en materia.
¿Sos más de la intuición o de la planificación?
Definitivamente de la intuición. Confío muchísimo en ella. La planificación existe, sobre todo en lo profesional, pero cuando creo, dejo que la obra me guíe. Muchas veces empiezo sin saber exactamente a dónde voy, y es en ese no-saber donde aparece la verdad de la pieza. Para mí, crear es un acto de escucha.


El legado familiar es fuerte. ¿Cuánto influenció en tu obra ser la nieta de Carlos Páez Vilaró?
Influyó profundamente, pero no como una carga, sino como una raíz. Crecí rodeada de arte, de color y de libertad creativa. Carlos me enseñó, incluso sin palabras, que el arte es una forma de vida, una actitud frente al mundo.
Con el tiempo entendí que honrar ese legado no era imitarlo, sino animarme a encontrar mi propio lenguaje. Hoy siento que dialogo con ese linaje desde un lugar muy personal, femenino y contemporáneo.

Tu arte se plasma en un lienzo y también se traslada a otros objetos cotidianos. ¿A qué corresponde esta expansión creativa?
Tiene que ver con una necesidad de que el arte habite la vida diaria. Me interesa que mis obras no solo se contemplen, sino que se vivan. Llevar mi universo a objetos como vajilla, foulards u objetos decorativos es una forma de democratizar el arte, de hacerlo cercano, íntimo y presente en los rituales cotidianos.
Es una extensión natural de mi mundo creativo y de mi deseo de generar experiencias sensoriales.


Los temas presentes han sido la unidad, el amor y la honestidad. ¿Qué sensaciones o ideas te interesa explorar ahora?
En esta etapa estoy muy conectada con el renacer, la conciencia y la energía femenina creadora. Me interesa explorar la transformación, los procesos internos y la conexión entre lo visible y lo invisible. Estoy trabajando mucho desde lo simbólico, lo espiritual y lo emocional, en un momento vital de mucha profundidad y apertura.


¿Qué proyectos, inquietudes o desafíos te entusiasman para 2026?
2026 se presenta como un año de expansión y consolidación. Me entusiasman nuevos proyectos expositivos internacionales, el desarrollo de experiencias artísticas más inmersivas y la continuidad de obras que dialogan con el bienestar, el arte y la conciencia.
También me motiva seguir construyendo espacios donde el arte sea un puente entre personas, culturas y emociones. Siento que lo que viene es una etapa muy poderosa y auténtica.
Vamos terminando la sesión de fotos en Casapueblo y es imposible no emocionarse con el entorno. Las cúpulas luminosas, blancas, contrastan con el turquesa de un cielo limpio y radiante. Las terrazas irregulares caen hacia el mar azul profundo. Los recovecos llenos de arte nos recuerdan que la belleza está presente en todas partes.
Estar en Casapueblo es volver al origen. Memoria, arte, mar y emoción. Un lugar que siempre abraza


Sofía Balut Páez, magnética
Hoy nos quedamos con esa mirada bella de Sofía Balut Páez. Naturalmente magnética es su sonrisa, su cabello, sus gestos. Se percibe el arte que habita en su ser y trasciende de forma simple y obvia en el entorno que la rodea. Sofía irradia belleza y la comparte. Y compartir la belleza, siempre multiplica la luz. !

Sofía Balut Páez | Contemporary Artist | contacto@sofiabalutpaez | Fotos: @pkreimbuhl | @sofiabalutpaez